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Tips para convertir el caos en armonía con tus hijos

¿Cuántos de ustedes se pueden identificar con aquella mamá o aquel papá que piensa que sus hijos están tranquilos y realmente están haciendo una tremenda travesura? ¿Con aquellos momentos en donde tienes a un hijo llorando, al otro pidiendo algo, otro peleando, o feliz jugando a la pelota en medio de la sala? Llega el final del día y ves en retrospectiva y no puedes creer el caos que se formó en berrinches, en tiradero de juguetes, en incumplimiento de responsabilidades.




Muchas veces así es la vida de los papás, CAÓTICA, pero existen estrategias para ayudarte a que el caos se convierta en momentos de aprendizaje, de conexión, y de crecimiento; y sobre todo para crear armonía en tu hogar.





¿Qué crees que motiva a los niños a portarse de cierta forma?


Todo comportamiento tiene un propósito. La teoría adleriana, la cuál es la base de la Disciplina Positiva, desarrollada por Alfred Adler, nos dice que el comportamiento de los seres humanos, desde los más pequeñitos, hasta los más viejitos, es motivado por una necesidad de importancia y de pertenencia y a través del comportamiento busca ese sentido de importancia y pertenencia.


El sentido de importancia significan un “puedo contribuir, importo”, y la parte de pertenencia es un “estoy conectado con demás”.


¿Cómo siente tus hijos un sentido de importancia, cómo pueden realmente contribuir en la familia, dónde tienen voz y en qué parte realmente ayudan y contribuyen en su comunidad familiar?


Porque cuando los niños sienten importancia y pertenencia, su comportamiento lo refleja. Tienen confianza, son cooperativos, se sienten orgullosos de sí mismos.


¿Cómo puedo crear armonía en casa?


Te comparto algunos tips que puedes utilizar para convertir el caos en armonía.


Ayuda a calmar emociones fuertes


Una forma sencilla de ayudar a calmar emociones fuertes es, validando los sentimientos de tus hijos. Aparentar que no existen, no contribuye de forma positiva a que los niños puedan identificar lo que sienten y regular la intensidad de la emoción. Validar las emociones no significa, repetir infinitamente lo que percibes, sólo es necesario decirlo una o dos veces y esperar a que se calme la emoción.


Puedes utilizar frases como:

  • “Wow, estás muy molesto, me preguntó qué pasó para que te sintieras así.”

  • Entiendo que estés enojado, y tu reacción lastimó a tu hermanito, ¿cómo podrías decirle que te sientes enojado sin pegar?

  • “Oh oh, cuando gritas mis oídos dejan de escuchar, ¿cómo me puedes hablar para que te entienda?”



Los abrazos son una técnica sencilla de conexión, que además de conectar, da confort y disminuye la intensidad de las emociones fuertes. No se trata de dar abrazos a la fuerza. Una manera de ofrecer un abrazo es diciendo de forma respetuosa y no impositiva: “necesito que me des un abrazo” y esperar a la respuesta de tu hijo. Utilizar la palabra necesito apela a la empatía innata de los niños. Si dice no, puedes repetirlo una vez más y a la tercera decir: “cuando estés listo necesito que me des un abrazo.”


Haz una pausa, evalúa tus propias emociones y ayuda a tus hijos a evaluar las suyas. Por las neuronas espejo, es posible que tus hijos estén reflejando lo que tu sientes. También al estar tranquilo es más fácil ayudar a calmar las emociones de tus hijos.


Durante una emoción fuerte no es momento de resolver el problema. Es importante primero calmar la emoción y después resolver.


Fija límites claros y verifica la comprensión de tus hijos


En ocasiones los adultos esperamos que los niños actúen de cierta forma, pero no les enseñamos cómo queremos que se comporten. Al fijar límites claros y verificando la comprensión de tus hijos, puedes evitar conflictos por falta de conocimiento o asumir que entendieron lo que quisiste transmitir.


Ejemplos:

  • “En la sala nos sentamos a platicar, puedes jugar a la pelota en el patio, ¿en dónde jugamos a la pelota?

  • “Después de este capítulo de la caricatura, se acabó la hora de la tele, la puedes apagar tú o lo tendré que hacer yo. ¿Cuándo debes apagar la tele?”


Enfócate en la solución


¿Cuál es el problema? ¿Cómo lo puedes solucionar en conjunto con tus hijos de una forma respetuosa para todos?


Para enfocarte en la solución es importante no resolver el problema cuando los sentimientos están a flor de piel, sino esperar a un momento donde tanto tu hijo como tú estén tranquilos y puedan sentarse a hacer una lluvia de ideas de las posibles soluciones, hasta elegir una que sea respetuosa para ambos. Deja que tus hijos te sorprendan con su capacidad creativa y de resolución de conflictos.



Recuerda, la forma en la que se está comportando tu hijo refleja la forma en la que ha aprendido a pertenecer y sentirse importante en casa.


Enseña habilidades para la vida, invita a la cooperación, construye relaciones sólidas y encuentra alegría y humor en los momentos cotidianos.



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